PIENSA literario

En el PIENSA apostamos fuerte por la creación literaria. Por eso, puedes colaborar con nosotros enviando tus relatos, cuentos, poemas o lo que se te ocurra, ya seas alumno/a, profesor/a o alguien que pasaba por allí, a la siguiente dirección: piensalmu@hotmail.com. ¡Tú los envías y nosotros los publicamos!


Dino

Te escribo aunque no lo leas.
Te escribo porque las rosas no son rojas, 
ni las violetas azules.

Te escribo porque has robado una
parte de mi.

Te escribo porque cada suspiro va
dedicado a ti y a tu maldita y adictiva 
sonrisa.

Te juro que no he vuelto a decirle a
nadie más que tú "que es mi droga, mi 
heroína, mi tabaco, mi oxígeno..."

Lo eras todo para mi, y lo peor de 
todo es que lo sigues siendo.
Nunca dejaste de serlo, ni lo dejarás.
no sigas temiendo por un final, no
temas por un adiós.

Porque sigues ahí, y seguirás.

Esa sonrisa tuya y esos ojos verdes
que no dejan de atormentarme no
desaparecerán tan fácilmente como
tú crees.

Quiero tocarte, quiero acariciarte, 
quiero sentirte.

¿No es increíble como robaste mis
sueños y mi corazón sin ni siquiera
presentarte?

Te presentas en mis sueños y en mi 
mente como si de tu casa se tratase, te
presentas cual huracán, dejando todo
patas arriba.
Dejándome deseando lo prohibido,
solo un beso pido, un beso tuyo.
Uno que cure todo lo que fué
destrozado en su tiempo, lo que fué
masacrado.

Te pido a tí, te pido piedad, te pido
que dejes de enamorarme segundo
por segundo, te pido que no me
sueltes, no me abandones, no por 
ahora.

Te necesito, como necesito la tinta en
un papel, como la sangre que
recorre mis venas, como los latidos
de este pobre y destrozado corazón.

Te necesito mi amada.

Nick Pardo
12/12/2016


Ella


Y nadie daba un céntimo por nosotros,
pero aun así lo intentamos.
Porque con ella todo vale la pena,
porque con ella todo cobra sentido,
porque ella me da una razón para seguir,
porque la amo; como nunca he amado a nadie,
como nunca pensé amar...

Y tengo miedo,
no lo negaré;
tengo miedo de un día levantarme y
que esto se esfume,
que desaparezca como la nieve en primavera.

Y es que ella es mi fuerza,
mi esperanza,
mis ganas de seguir luchando;
ella es todo aquello que me fue arrebatado,
ella es mi inocencia,
ella es mi alma gemela...





Nicole Pardo

18/11/2016

Poesía



Y teñimos el mundo de color,
sin darnos cuenta del dolor
que hay en el interior.

Evitamos no mirar hacia atrás,
para así avanzar.

Intentamos luchar
por nuestra felicidad.

Y aunque aún no podamos volar,
Lo conseguimos sin dudar.

Seguiremos hasta el final, 
sin dejar de soñar.

Porque aunque crezcamos,
no significa que dejemos de jugar.

Y siempre sonrientes 
aunque nos cueste.

Nicole Pardo

07/11/2016

¿Recuerdas...?


James se acercó a Anabel, que se encontraba desplomada en el suelo, aunque apoyada en la pared de la bañera. Cogió la mano fría de la señorita y se sento a su lado.

- ¿Te acuerdas cuando nos conocimos? Era verano de 2005, exactamente el 29 de Junio. Recuerdo tu corto y brillante pelo moreno y tus chispeantes ojos verdes. De hecho siempre lo has llevado corto, como un chico, sé cuánto odias peinarte. Recuerdo que al verte sentí como si el mundo rotara alrededor tuyo, como si el tiempo se detuviera. No podía ni hablar, tu belleza me había cautivado, ni siquiera podía apartar la vista de ti.

- ¿Te acuerdas cuando fuimos juntos al primer día de clases?
Yo siempre me quedaba apartado, en una esquina. Hasta que me obligaste a comunicarme, ni siquiera me conocías. Ese día prometimos estar juntos para siempre, ya no te observaba desde detrás, ahora caminaba a tu lado.

- ¿Te acuerdas de nuestro primer parte? Estábamos en sexto de primaria y un niño me empujó, tirándome al suelo. Tú lo viste y la rabia se apoderó de ti. Le diste un buen derechazo, tan bueno que le rompiste la nariz. Tus nudillos se tornaron morados, yo los besé. Fué el momento más feliz de mi vida. Te miré a los ojos y tú a los míos, nuestros labios se juntaron y crearon una dulce e inocente danza. Me sentía tan feliz, era nuestro primer beso…
 De repente la Directora apareció, interrumpiéndonos.

- ¿Te acuerdas de nuestro primer botellón? Tu llevabas un short negro, Converse negras, camiseta de tirantes azul oscura y una diadema que disimulaba tu corto pelo despeinado. Yo era el único que no bebía, de hecho no podía, quería cuidar de ti y además no podía por las pastillas. En cambio tu si, querías olvidar que te diagnosticaron esquizofrenia.

 Un chico alto y fuerte se acercó a ti y comenzasteis a besaros, el te metió mano. Yo le empujé tirándole al suelo, al levantarse me pegó un puñetazo y mi ojo se puso rojo primero, luego morado y por último verde. Tú me empezaste a gritar. No sabía que era tu novio, nunca me lo habías dicho, y tú me lo contabas todo. Ese día mi mundo se derrumbó.

 Pasaron meses hasta que volvimos a hablar. Llegaste a mi casa llorando, habías pillado a tu pareja en la cama con tu mejor amiga. Lloraste en mis brazos durante horas hasta quedarte dormida en mi regazo. Tan solo te arropé, me acosté a tu lado, besé tu frente y me quedé dormido a tu lado.

 - ¿Te acuerdas cuando por fin me dijiste lo que más deseaba? Me dijiste “te quiero”. Me hiciste tan feliz, todo cobró color.

- ¿No es increíble como en un momento todo se destruye? Con un solo “eres mi mejor amigo”. Al escuchar aquello te empujé y salí corriendo. No cogí tus llamadas ni respondí a tus mensajes, tan solo te dejé en visto. ¿Cómo iba a saber que acabarías así? – Dijo James llorando mientras se levantaba. Cogió unas flores que se encontraban descansando en un florero y las puso sobre su cuerpo inherte.

- Te amo Anabel- besó los labios fríos y sin vida de Anabel.


- Se cuánto te gustan los helados de fresa, ¿Voy a por unos?- James salió de la casa y se subió a su vieja caravana, al lugar tan especial que compartió con Anabel. Solo se escuchó el ruido seco de un disparo.


Nicole Pardo

01/06/2016

La Siniestra Expedición


Eran las siete horas, Gerónimo estaba en una casa perdida en el monte Cerbero. Su novia, Paula, se fue un rato a ver el paisaje pero Gerónimo decidió quedarse en esa casa pequeña, calentita e íntima. Pasaron 15 minutos, Gerónimo miraba su reloj mostrando cierta impaciencia, ya son 30 y se pone más nervioso, la llama al móvil, pero Paula  lo dejó en la casa.

El tiempo pasa y pasa, ya ha trascurrido una hora. Gerónimo decide ir a buscar a su “bomboncito”, bastante preocupado, con una linterna  y ropa de abrigo. Se adentró en la espesura de la maleza y no encontraba nada.

De repente, le salta una fiera encima, que resultó ser una cabra desorientada y Gero suspira de alivio. Sigue su camino y, para su desgracia, la linterna se quedó sin batería, no tenía recambio encima y lo mejor de todo es que ya estaba muy lejos de la casa.

En la oscuridad iba tocando todo cuidadosamente  como un ciego. Estaba asustado y por cada segundo que pasaba su desesperación aumentaba. Ya iba corriendo sin mirar atrás, hasta que se tropezó con algo. Tenía pelo y otra parte más suave, como la piel de una persona, aunque tenía partes viscosas por las que salía un líquido que no olía muy bien. Gero la tiró al notar que parecía una cabeza humana a la que le faltaban partes de la cara, como un ojo, parte de la nariz y una oreja.

Corrió del pánico pero se paró a pensar quién o qué podría hacer semejante acto. Lo que le asustó todavía más. Empezaba a perder la cordura y tener más miedo, mientras se oían ruidos que no parecían ser  de un mero animal común. Gerónimo se recostó agotado en un árbol algo incómodo, en donde se quedó temblando y escuchando con más frecuencia el extraño ruido… 



Un cuentito tranquilo del camarada Maotías Zarachov
09/12/2013


El mes más feliz

Ninguno de los dos sabía nada del otro, pero uno de ellos tenía a un hombre contratado para buscar al otro. Justo en ese momento uno de ellos, Don Samuel, estaba en la consulta del médico porque se encontraba muy mal…


Cuando Manuel tuvo noticias de su único abuelo, esas noticias no fueron nada buenas, el detective consiguió los análisis y averiguó que Don Samuel tenía  una enfermedad que como mucho le daba un mes de vida.

Entonces, Manuel, lo más rápido que pudo fue a buscarlo para que esos días los pasase con la familia y tuviese más cariño que en la residencia.

Ninguno de los dos se imaginaba que ese mes sería el más feliz, el primero que pasan juntos.


Diana Roa
29/04/2013



Pervertida

Recuerdo cuando era pequeña, tan inocente, tan buena y tan pura. Jugaba con mis muñecas, les ponía vestidos de princesas. La vida de una niña rosada y dulce, una niña e insoportable. Rubia, mejillas rosadas, ojos marrones. Así era yo y así fui hasta el día en el que mi mejor amiga, de dieciséis años, me metió un “piti” en la boca. Esa primera calada que di, me hizo toser y me dio vergüenza.


Después de ese cigarro vino otro, más tarde otro más y luego nos pasábamos el humo del cigarro mi amiga y yo. Un día en una de esas caladas, se nos fue la pinza y llegamos a morrearnos. Me comporté como una auténtica lesbiana.

-¿Eres bollera, Anabí? – me preguntó.

Le respondí que no, pero tenía mi mano en su pecho. Teresa, mi mejor amiga, era mucho más rebelde que yo; ella me había enseñado todo lo negativo de la vida; pero era buena amiga.

Pero volvamos al pasado. Con doce años me encantaba viajar con mi padre, mi primo y mi prima al campo. El olor de la naturaleza, bajar la ventanilla del coche y ver todo lo verde con la brisa fresca en mi cara. Me encantaba el campo, rebozarme en la hierba y correr por los arbustos.

Ahora la única hierba que olía era la marihuana de Jony, un chico medio punky, que en los últimos meses se había convertido en uno de mis mejores amigos. Se hacía los porros como un auténtico profesional: me hacía gracia cuando chupaba el papelillo y lo unía con sus dedos. Al fumarlo me entraba la risa e imaginaba cosas raras pero me lo tomaba por el lado cómico; luego me venía el bajón, la depresión y no paraba de llorar.

Me enfadaba con Teresa y con Jony porque cuando estaba colocada parecía que se reían de mí. Yo encima, en vez de discutir con ellos, llegaba a mi casa y gritaba a mi madre.

-¡Eres lo peor! Todo es por tu culpa, eres la peor madre del mundo – le solía decir.

Realmente había sido una buena madre, no se merecía tener esa hija que tiene. Había luchado por mí con uñas y dientes, y nunca me faltó nada. Y así se lo pagaba.

Mi pelo rubio se había convertido en un pelo feo, sin brillo, las puntas quemadas y abiertas. Y como me pintaba mucho, mi rostro dulce se había convertido en el típico rostro de niñata de dieciséis años, rebelde, con los ojos negros ahumados.

Me encantaba ponerme corsés, mallas, minifaldas. Siempre con mi escote bien colocado y sujetador que me realzaba todo. Aunque lo mejor era mi culo, que con las mallas, se ponía realmente respingón. Me encantaba ser una pervertida, parecía una fulana, pero mi destino no fue encantador, fue oscuro y horroroso, una pesadilla.

Continuará…

An Mauri
Samira Benayad
26/02/2013





Arantxa Rodrigo nos regala este poema:


Por qué me dices que me quieres 


Por qué me dices que me adoras 



Si al pasar el día de otra te enamoras 



El amor llamó a mi puerta 



Para dejarme una mierda 





No sirve para nada 

No me queda esperanza 



Que si tus besos fueran aguas 

Que si tus besos fueran hielos 

Yo los besaría hasta quedarme pegada a ellos 



El chico que no me interesa 

Poco a poco él me alegra 



Ya no lo comprendo 

Ya no lo entiendo 

No sé ni lo que quiero 

No entiendo mi vida 

No me queda nada 

La muerte está cerca, no sé cuánto me queda 



Arantxa Rodrigo

Abida Wadud colaboró con estos poemas

¡No quiero!
No quiero perlas de mar
ni perfumes del oriente.
Solo quiero tu amor,
que me dure para siempre.

¿Por qué será?
El amor es
como una ola,
cuando llega te besa, te abraza
y con facilidad te abandona.

Cuídalo
Cuida lo que tienes
porque nadie sabe lo que tiene,
hasta que enfrenta el miedo de perderlo
para siempre.

Te amo
te amo con pasión
te amo con locura
para mi sos la única hermosura

Te quiero
Te quiero más que a mi madre
y tú lo estás notando
pero ella me dió la vida
y tú me la estás quitando.

Mi pecado
Por el pecado de amarte
me alejaron de mis amistades.
Pero lo que más duele
es que tengo que olvidarte.

Se me parte el corazón
De cerca te estoy queriendo,
de lejos con más razón,
hay días que no te veo
y se me parte el corazón.

Me gustaría
Me gustaría que te des cuenta de lo que
estoy sintiendo...
me gustaría que mis poemas estuvieras
leyendo...
para que así supieras lo mucho que te
estoy queriendo.

Examen
Ayer en el examen estuve pensando en tí,
y ahora entiendo por qué suspendí.

Empieza y termina
En el campo había una flor
llamada tristeza,
qué lindo es el amor cuando termina,
no cómo empieza.

Para ti...
Con la A se escribe amor
con la R reconciliación
y con la ... el nombre
del dueño de mi corazón.

¡Hi corazón!
Ayer pasé por tu casa,
me tiraste un limón,
el zumo cayó en mi pecho,
y la semilla en mi corazón.



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