lunes, 8 de junio de 2015

Nomofobia


¿Te ha sucedido que al salir de casa te das cuenta de que no te has llevado tu smartphone, y tienes que regresar a buscarlo? ¿Sientes una angustia incontrolable si te quedas sin batería estando en la calle? ¿Eres esa detestable persona con la pantalla de su móvil encendida durante una película en el cine? Posiblemente padezcas de nomofobia, la llamada "enfermedad del siglo XXI".

La nomofobia es el miedo irracional a estar sin teléfono móvil. El término proviene del anglicismo “nomophobia” (“no-mobile-phone-phobia”). La dependencia al dispositivo electrónico  genera una profunda sensación de incomunicación que está directamente relacionada con la adicción a la información que caracteriza la era moderna.

El nomofóbico enloquece ante la imposibilidad de contactar con cualquier persona en cualquier momento allí donde se encuentre. No se aplica únicamente a los usuarios de smartphones (teléfonos inteligentes), si bien es cierto que los antiguos teléfonos móviles no generan en nosotros tanta adicción al no ofrecer posibilidad de navegación, ya que se ha trasladado el grueso de la actividad comunicativa de nuestros cercanos a la mensajería instantánea. Según las estadísticas, los usuarios de smartphones consultan sus teléfonos una media de 34 veces al día.

Puede llegar a ser un problema


En España 19 millones de personas viven “conectados” y consultan el móvil unas 150 veces al día. Según la decimocuarta edición del informe La Sociedad de la Información en España correspondiente a 2013, existen 26 millones de móviles con Internet y un 80% de los dispositivos que se venden son smartphones. En 2014 España consolida su liderazgo dentro de los países más relevantes de la UE con un 81% de smartphones sobre el total de móviles, 10 puntos por encima de la media, después de crecer 5 puntos en el último año.

El estudio 'The World Unplugged' del International Center for Media and Public Affairs, en el cual se pidió a 1.000 estudiantes de diez países distintos que se desconectaran por 24 horas de cualquier dispositivo electrónico o medio de comunicación, dio como resultado una serie de síntomas, desde depresión hasta la sensación de amputación, soledad y aburrimiento. Por otra parte, un estudio sobre la nomofobia hecho en el Reino Unido señaló que la separación del móvil en personas aquejadas de nomofobia podía causar síntomas como ansiedad, taquicardia, pensamientos obsesivos, y dolor de cabeza y estómago.

Según los expertos, el nomofóbico suele ser una persona insegura, de baja autoestima (reflejada en la necesidad de estar en contacto constante con otras personas y la consiguiente fobia a la soledad o al aislamiento) con un perfeccionismo excesivo (reflejado en la ansiedad de pensar que hay algo que deberías estar haciendo y no lo estás haciendo) y más comúnmente, el llamado FOMO (por las siglas en inglés de fear of missing out, el miedo de estar perdiéndote de algo). El "FOMO" es una forma de ansiedad social causada por la preocupación constante de perderse una oportunidad, y está asociado con tecnologías modernas y con redes sociales como Facebook y Twitter, generando una dependencia sicológica a estar constantemente en línea.

Las mujeres son quienes más la padecen, dado que su estructura cerebral les procura una mayor necesidad comunicativa y necesidad afectiva que a los varones. En cuanto a la edad, la nomofobia suele darse en mayor medida en adolescentes.


Ahora bien, no se trata de caer en el patrón hipocondríaco de creerse adicto sólo porque pasamos gran parte del día conectados. Internet se ha vuelto omnipresente, y pretender llevar una vida de "desconexión" es, para muchos de nosotros, simplemente impráctico. Del mismo modo que cualquier otra actividad, el uso de tecnologías sólo puede considerarse "adictivo" o "patológico" si interfiere en tu capacidad de llevar una vida normal y realizar otras actividades. Digamos que, es razonable pensar que tienes un problema si tu primer impulso al ver que tu edificio está en llamas es tomar una fotografía y publicarla en Twitter, y luego evacuar el edificio. 

Lo de algunos entra en el terreno de la estupidez...


Si quieres saber cuánta dependencia tienes al móvil existen aplicaciones, como Checky para Android, que te permiten saber cuántas veces al día revisas la pantalla de tu smartphone, u opciones más avanzadas como Rescuetime que te dirán en qué aplicaciones estás invirtiendo tu tiempo.

Katia Alvarado
08/06/2015